Nació en Punta Arenas, en 1921. A los doce años, su padre lo envía a Santiago para proseguir sus estudios, pero su destino será otro y es aquí cuando comienza un período errante que lo lleva por Argentina y luego a Bolivia. Para sobrevivir realiza mil oficios (vendió urnas, contrabandeó caballos, cuidó animales en un circo, fue pescador artesanal, nochero en hoteles, ayudante de minero, etc.), estas vivencias serán la base de un imaginario de personajes y situaciones, precarias y pícaras, pero intensamente profundas con las que logra plasmar sus más de 30 libros, que van desde poesía, cuento, novela, biografía, cuentos infantiles, reportajes hasta documentales. Pero también conforman una actitud de vida y política que lo unirá a las vicisitudes de los obreros, pescadores, mineros y trabajadores. Gran conocedor del país y de su gente, dirigió la colección “Nosotros los Chilenos” con la que Editorial Quimantú entregó, en un lenguaje ameno y a un público amplio, un reflejo documentado del pueblo chileno y su cultura (masacres, fusilamientos, terremotos, leyendas, etc.). Después del golpe de Estado de 1973, Alcalde, su mujer, Ceidy Uschinsky, y su familia viven exiliados, primero en Rumania; luego en un kibutz en Israel y finalmente en España, antes de regresar a Chile.
En periodismo, fue colaborador del diario El Sur de Concepción y de las revistas Ercilla y Vistazo. En 1964, es designado jefe de radio en la campaña presidencial de Salvador Allende y luego jefe de prensa en Radio Bío Bío de Concepción, y profesor de Periodismo en la Universidad de Concepción. Sus últimos años los pasó en Tomé, donde compartió con escritores y artistas locales en lo que llamó “La galaxia de Tomé”. Sin embargo, tras una larga depresión, agravada por un glaucoma, que le impedían seguir escribiendo, Alfonso Alcalde puso fin a su vida en el pequeño cuarto que arrendaba en la caleta de Coliumo, el 5 de mayo de 1992. Sus restos descansan frente al mar en el Cementerio Municipal de Tomé.