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“El asesinato de Víctor Jara, como tantos otros sucedidos durante la dictadura chilena, es tan absurdo e injusto que el mismo shock que produjo su desaparición ha provocado que nadie lo haya olvidado, y que incluso se haya erigido en símbolo de todos esos valores que el pueblo chileno se ha resistido a perder: la solidaridad, la lucha por la igualdad, por la justicia.
El Chile de Víctor Jara surge de la idea de mirar hacia Chile a través de su vida y su obra. Por su origen social, por su voluntad de formarse y crecer, por su fidelidad a su “clase” y su empatía gigante hacia el ser humano, la obra de Víctor Jara, más allá de sus famosas canciones de lucha, nos muestra la vida cotidiana de amplios sectores de la sociedad chilena y nos habla de sus sentimientos y de sus esperanzas. Nos marca un recorrido por el paisaje rural, urbano y sentimental del pueblo chileno, que, en lo esencial, no difiere mucho de otros pueblos latinoamericanos, ni de ningún otro pueblo del mundo.
A Víctor Jara, además, le tocó un tiempo de grandes esperanzas colectivas en la búsqueda de la igualdad y la fraternidad, y él tomó partido hasta mancharse, como diría el poeta. Y eso le costó la vida. El fascismo acabó con él, pero no con su obra que, primero desde la clandestinidad y luego floreciendo entre la juventud que la descubre como algo vital y nuevo, jamás ha abandonado Chile, sino que sigue acompañándole en su destino, marcándole rutas.
Por eso, este trabajo mira al Chile de hoy, para contar su propia historia reciente, porque todavía viejos conflictos perviven allí. Y, seguramente, no es el olvido la fórmula ideal para su superación, sino enfrentarse valientemente a ellos y resolverlos. No mirar no significa que no estén.
Este trabajo no intenta ser una mirada imparcial, pero sí una tribuna para diferentes sectores y el relato de una vida interesante; un homenaje a Víctor Jara y al trabajo de Joan Turner, su viuda, y de la Fundación que lleva su nombre y que lo regresó a Chile, con más fuerza aún, desde el exilio de la muerte”.
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