Silvestre Torres Toro tiene 15 años y está imputado por intento de homicidio contra funcionarios de carabineros. Vive con cinco perdigones incrustados en una pierna luego de que se allanara su casa en busca de armas y se le negara atención médica en varios centros de salud. Llegaron buscando pruebas, pero sólo se llevaron su mochila nueva, el sueldo de su padre, herramientas de trabajo agrícola y el computador de la familia, entre otros objetos personales. No se trata de un hecho aislado, sino de una actitud estatal que se ha sostenido en el tiempo y que se reforzó durante los años oscuros de la dictadura. La comunidad mapuche se ha visto sometida históricamente por un sistema cultural y político que no vela por sus derechos, pero la incorpora a su proyecto para fines prácticos, como resolución de estadísticas y apropiación territorial. Desde la indiferencia política, la folclorización y el uso de herramientas estatales para la estigmatización de las demandas sociales, se ha condenado a toda una comunidad a una colonización forzada, aun en plena democracia. Agotando todas las instancias de la justicia, ocho lonkos se enfrentaron a Chile en conjunto con diversos organismos, para probar que había sido inadecuada la aplicación de la Ley Antiterrorista contra las demandas sociales llevadas a cabo por su comunidad, que en este caso había desembocado en su presidio. Incluso cuando, por defecto, la comunidad mapuche hizo uso de las mismas herramientas jurídicas, visibilizando el hostigamiento y la manipulación política, hasta lograr que, en mayo del 2014, la mismísima Corte Interamericana condenara al Estado chileno por violación a los derechos humanos, este último desestimó la importancia de cumplir en su totalidad con lo impuesto.

Este 21 de junio llega un nuevo We tripantu para hacerse presente con más fuerza que nunca y renacer desde la lucha sostenida por una memoria latente. Hoy, lejos de alienarse y desaparecer, el discurso mapuche se levanta con más fuerza, renovado por el uso estratégico de las instituciones, para visibilizar el absurdo del juego mediático que los desdibuja.

Palabras de la autora: Ruth Vargas

Autora de Pewmas / Sueños de justicia. Su investigación explora las consecuencias perjudiciales a nivel individual, familiar y social del uso de la Ley Antiterrorista, así como revisa el uso de la evidencia psicológica en los sistemas nacionales e internacionales de justicia.

¿Por qué la Corte Interamericana sancionó a Chile?

Por el indebido uso de la Ley Antiterrorista en contra de ocho líderes mapuche. Los dirigentes que denunciaron al Estado de Chile en la Comisión y luego en la Corte Interamericana, habiendo agotado todas las instancias de búsqueda de justicia y revisión de sus causas a nivel nacional, decidieron llevar sus casos al Sistema Interamericano, en colaboración con organismos nacionales e internacionales de derechos humanos. La tramitación demoró más de una década en la Comisión y luego en la Corte. La Corte Interamericana, considerando los tratados internacionales de derechos humanos y la normativa internacional que califica el delito de terrorismo, sancionó al Estado de Chile por el uso indebido y desproporcionado de leyes antiterroristas que apuntan específicamente a las reivindicaciones de derechos indígenas. La sentencia indica que Chile violó derechos consagrados en la Convención Americana de Derechos Humanos, tales como el principio de legalidad, el derecho de presunción de inocencia, el principio de igualdad ante la ley, entre otros. Además, la sentencia exhorta al Estado de Chile a adecuar la legislación que persigue los delitos con calificativo de terrorismo a los estándares internacionales, entre otras medidas. El delito de terrorismo es uno de los más ambiguos de la ciencia penal internacional. Con respecto al sistema nacional de justicia en Chile, dicha calificación ha sido cuestionada por juristas, organismos nacionales e internacionales de derechos humanos y, evidentemente, por la reciente sentencia en contra del Estado de Chile.

¿En qué consistió tu pericia?

Al llegar el caso a la Corte Interamericana, el tribunal solicitó realizar una pericia del impacto de las persecuciones a nivel individual, familiar y colectivo por crímenes clasificados como terrorismo en autoridades tradicionales y dirigentes mapuche, que cumplieron condenas entre 5 y 10 años de prisión en Chile. La investigación psico-forense significó un trabajo de varios años de documentación y sistematización, y viene a exponer los efectos de los procesos legales y la dimensión humana de un tema que parece ponerse de moda cada cierto tiempo, y que suele acotarse a noticias de las audiencias en tribunales de justicia, en discusiones en la cámara, en programas de gobierno para candidatos. La pericia psicológica expone las profundas huellas que deja este tipo de persecuciones en cada uno de los afectados, sus familias y en sus comunidades, así como en el pueblo mapuche. Es sabido que, en la lucha contra el terrorismo, muchas veces se crea a un enemigo, a quien se suele deshumanizar y, por ende, es posible justificar vejámenes en su contra.

Las autoridades tradicionales mapuche y sus familias narran las vivencias de los violentos allanamientos, de los juicios irregulares, de las prolongadas condenas y de las innumerables huelgas de hambre para denunciar dichas persecuciones. Al compartir sus experiencias, esperan levantar la cortina de la indolencia y de la estigmatización, así como develar la intensidad de la violencia ejercida desde el Estado hacia el pueblo mapuche. La investigación concluye que la aplicación de la Ley Antiterrorista ha impactado varias dimensiones de la vida de los dirigentes y del pueblo mapuche, desde lo individual a lo colectivo. En las narrativas surgen evidencias de trauma individual, trauma familiar y trauma intergeneracional, las cuales se enlazan con prácticas de resiliencia cultural mapuche, desde donde los líderes y sus comunidades se fortalecen para persistir en sus anhelos políticos.

¿Cuál es la situación hoy?

Si bien el conflicto entre el Estado de Chile y pueblo mapuche tiene raíces históricas, su agudización puede acotarse desde el retorno a la democracia, debido a que surgían posibilidades para la revisión de los efectos de la violenta desposesión de las comunidades mapuche. Las demandas mapuche de este siglo coinciden con la creciente evolución de los derechos indígenas y se refieren a derechos garantizados en los convenios internacionales adscritos por el Estado de Chile. En estas circunstancias, pese a que Chile ha reconocido el derecho internacional indígena al ratificar el Convenio 169 y al adscribir la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, en las políticas públicas ha habido gran negligencia en su implementación y casi total exclusión de dichos pueblos en los espacios de deliberación política. Aún no existen acuerdos respecto a derechos de participación en el Estado, posibles formas de autonomía y autodeterminación, definición de derechos sobre tierras, territorios y recursos naturales.

En la actualidad, las demandas políticas mapuche siguen siendo un enorme desafío para los gobiernos democráticos. Diversas organizaciones políticas del pueblo mapuche continúan desplegando oposición al voraz extractivismo y a la creciente militarización que amenaza a sus comunidades. La amplia gama de reclamaciones va desde acciones pacíficas al uso de la violencia como modo de expresión política. La gran frustración, por la falta de canalización de estas demandas históricas y por la criminalización de dichas reclamaciones a través del uso de la Ley Antiterrorista, ha propiciado el incremento de la violencia política / estatal / policial y ha profundizado la desconfianza en las relaciones ciudadanas en el sur del país.

La normativa internacional de derechos humanos y de derechos indígenas debiera ser la guía para promover el buen vivir entre chilenos y mapuche. La condena a Chile desde el Sistema Interamericano de Derechos Humanos debería activar la búsqueda de salidas políticas a un conflicto bicentenario.


Ruka

Aquí en medio de los fierros
crece la totora.

Crece, se empina
cual águila buscando su carne
en este bosque de polvo
sin miedo y con epew en los labios.

Aquí el círculo azul guarda su espíritu
y se aprecia la planicie gris de la ciudad.

Los choique vuelven a nidar
el pangue a su manada.
Nacen nuestros hijos.

Santiago de Chile
habitado por mapuche desde siempre.

Antiguamente el Mapocho sonreía
y la ruka descansaba en sus orillas.

Eliana Pulquillanca Nahuelpán, en Kümedungun/Kümewirin, antología poética de mujeres mapuche (siglos XX-XXI). Lom Ed., 2010 (p. 429)

Anticipo

Lom tiene el agrado de compatirles que las herramientas de construcción de conocimiento y reflexión crítica siguen gestándose incansablemente. Es por eso que les contamos que muy pronto saldrá a la luz la obra Zomo Newen. Relatos de vida de mujeres mapuche en su lucha por los derechos indígenas, que se nos presenta, tal como su editora lo sugiere, como un tejido de relatos, un entrecruzamiento entre las preguntas que quizás todos nos hacemos y el testimonio fiel de las vivencias en torno a los históricos conflictos y la lucha que despiertan en el pueblo mapuche. Elisa García (ed.) recopila ocho relatos distantes de la historia oficial. Se trata de las experiencias de ocho mujeres mapuche que, presas de una "triple discriminación" (por ser mujeres, por ser indígenas y por ser pobres), dan cuenta de su poder transformador de la realidad política y la fuerza que adquieren hoy frente a un discurso hegemónico que se debilita, pero que ataca con la fuerza suficiente para despertar la necesidad de difundir herramientas como ésta.