"Cerebro cotidiano", reflexiones en torno a la mente



Las neurociencias han realizado grandes aportes para ampliar las fronteras del conocimiento sobre el ser humano, especialmente en las últimas décadas. Sin embargo, su  contribución no es destacada en el discurso del día  a día, como lo es –por ejemplo– el que nace del ámbito de la economía o de las ciencias sociales.

Convencida de esto, Andrea Slachevsky  –neuróloga y doctora en neurociencia en la Universidad Pierre y Marie Curie de Francia– aceptó el desafío de poner sus conocimientos al alcance de personas comunes y también de lectores avezados en las neurociencias, a través de artículos publicados desde 2011 en la revista Qué Pasa y hoy editadas en Cerebro cotidiano. El libro,  recién publicado por LOM, cuenta con un prólogo de Facundo Manes, doctor en Ciencias de la Universidad de Cambridge.

En una primera sección, la autora discute y reflexiona acerca de las múltiples experiencias de la mente humana, sus capacidades y patologías, y acerca de las actitudes sociales que ante ellas se generan. En la segunda sección, plantea visiones críticas desde las neurociencias, en su condición de disciplinas que pueden iluminar procesos y fenómenos en áreas diversas del quehacer humano. Finalmente, en la tercera sección, realiza precisiones respecto de un conjunto de mitos urbanos y lugares comunes en torno a la condición humano-biológica y social en general.

Alcances y límites

La autora enfatiza el carácter científico –por tanto, imperfecto y perfectible– de sus elaboraciones y, al mismo tiempo, reitera una intuición que parece fundar su proceso reflexivo: que todo lo neurocientífico puede ser cotidiano y que todo lo cotidiano es social.

Así, habla del impacto de pasar muchas horas mirando televisión, tanto en niños como adultos, en contraposición a la lectura: «La magia de la lectura probablemente reside en que una palabra activa múltiples regiones cerebrales, convirtiéndose en una vivencia de diversas modalidades sensoriales. A diferencia de la lectura, la televisión nos entrega una experiencia ya construida que se plasma en nuestro espacio neuronal». O  escribe acerca de los distintos alcances de un mensaje dependiendo de su contexto (cuestión que nos diferencia de las conductas animales): «Para nosotros, tener en cuenta el contexto no sólo permite seleccionar la acción adecuada a las circunstancias: también explica, por ejemplo, por qué una misma frase puede ser entendida como una ofensa o una broma».

En el capítulo acerca de los “mitos” en torno a la memoria y las capacidades mentales aclara que “Podremos cultivar el rendimiento, pero eso no basta para hacer nuestros cerebros más eficientes”. Hace notar que  el aumento de consultas por quejas de memoria se deba tal vez a que aceptamos fácilmente los límites de nuestras capacidades físicas, pero no los de nuestra memoria. Por otra parte, admite la posibilidad de que haya actualmente más personas con menos memoria; advirtiendo sobre los dispositivos electrónicos modernos que someten a nuestro cerebro a un flujo constante de información a alta velocidad: «¿Cuánto de nuestra experiencia diaria podemos recordar bajo ese bombardeo permanente?», pregunta. Finalmente, nos invita a admitir que nuestro cerebro, aun cuando es capaz de funciones prodigiosas, “no es más que 1.500 gramos de materia orgánica, que, como todo lo viviente, tiene capacidades finitas”.

 

Cerebro cotidiano será presentado este jueves 9 de julio a las 19.00 horas en el café literario Parque Bustamante. Comentarán el libro, Ennio Vivaldi, rector de la Universidad de Chile, y Fernando Paulsen, periodista y asesor en comunicaciones.