Eduardo Galeano, "recuperador de la memoria real y colectiva sudamericana"


Eduardo Galeano,
"recuperador de la memoria real y colectiva sudamericana"

«Yo no viajo por llegar, viajo por ir»  decía don Dávalo personaje  de uno de los 366 relatos  de  Los Hijos de los Días, la obra que Eduardo Galeano vino a presentar en Chile en enero de 2013.  Entonces fue vitoreado por cientos de jóvenes que quisieron escucharlo en el Teatro Nacional. El escritor y periodista uruguayo, autor de libros emblemáticos como Las venas abiertas de América Latina (1971) y  la trilogía Memoria del fuego, ambos traduicidos a decenas de idionas,  ha emprendido un nuevo viaje. A los 74 años murió en Montevideo este lunes.

 

Inició su carrera periodística en los años 70’ como cronista y editor del semanario uruguayo  Marcha. En 1973, luego del golpe militar en su país,  fue encarcelado y posteriormente se refugió en  Argentina, que tuvo que abandonar tres años más tarde,  al instaurarse la dictadura del general Jorge Rafael Videla y ser amenazado de muerte. Exiliado en España, en Cataluña, escribió la trilogía Memoria del fuego (Los nacimientos, 1982; Las caras y las máscaras, 1984, y El siglo del viento, 1986) que recoge su mirada de la historia del continente latinoamericano, a través de la historia y las leyendas.

 Cronista de su tiempo en su narrativa siempre habló del continente donde nació, en textos como Los días siguientes (1963), Los relatos de Vagamundo (1973), El libro de los abrazos (1989), Patas arriba (1998); Días y noches de amor y de guerra, Fútbol a sol y sombra. En Chile LOM editó Apuntes para el fin del siglo y Cien relatos breves.

 A Montevideo regresó en 1985 cuando asumió la presidencia Julio María Sanguinetti  y junto a Mario Benedetti fundó el semanario Brecha. Además, integró la "Comisión Nacional Pro Referéndum" (entre 1987-1989), constituida para revocar la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, promulgada en diciembre de 1986 para impedir el juzgamiento de los crí­menes cometidos durante la dictadura militar en su país (1973-1985).

Fue galardonado con el Premio Casa de las Américas 1975, 1978; Premio del Ministerio de Cultura del Uruguay 1982, 1984, 1986, American Book Award 1989, Premio Stig Dagerman 2010 y Premio Alba de las letras 2013.

 Quien fuera definido como "un recuperador de la memoria real y colectiva sudamericana y un cronista de su tiempo" por la Universidad de La Habana (en 2001)  escribió: «Creo en  mi oficio; creo en mi instrumento. Nunca pude entender por qué escriben los escritores que mientras tanto declaran, tan campantes, que escribir no tiene sentido en un mundo donde la gente muere de hambre. Tampoco pude nunca entender a los que convierten a la palabra en blanco de furias o en objeto de fetichismo. La palabra es un arma, y puede ser usada para bien o para mal: la culpa del crimen nunca es del cuchillo». Este texto de Eduardo Galeano, casi un manifiesto,  es recogido en el capítulo Defensa de la palabra, en Apuntes para el fin de siglo, cuya sexta reimpresión publicó LOM en 2014.